MEMORIAS DE ABRIL


PATRIMONIOS DE CULTURA Y LUCHA POPULARES
Marcas de la Memoria

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La historia de nuestra gente y nuestros barrios forma parte de nuestro Patrimonio
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(1) LAS MUCHACHAS DE ABRIL
Homenaje a tres luchadoras sociales:
Diana Maidanic, Silvia Reyes y Laura Raggio.
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SEMANA DE HOMENAJES A "LAS MUCHACHAS DE ABRIL"

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Cronograma de actividades en Montevideo
(todas las actividades son con entrada libre y gratuita)
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Lunes 21/abril/2014, a las 18.00 hs.,
instalación de una "Marca de la Memoria", con espectáculo artístico,
en Mariano Soler 3098 bis
(esq. Ramón de Santiago, muy cerca de Burgues y Bvar. Artigas, barrio Brazo Oriental).

Laura Raggio, Silvia Reyes y Diana Maidanic,
eran tres jóvenes luchadoras sociales y políticas,
que soñaban con un mundo mejor.
Sus edades oscilaban entre 19 y 22 años y Silvia estaba embarazada.
Fueron asesinadas en la madrugada del 21 de abril de 1974,
por un operativo de fuerzas militares de la dictadura, armados a guerra.
Las sorprendieron mientras dormían, en la casa de Mariano Soler 3098 bis, de Brazo Oriental.

Proyecto "Marcas de la Memoria", marca 15, Apartamento 3 de Mariano Soler 3098 bis,
en: Las Muchachas de Abril
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Martes 22/abril/2014, desde las 19.00 hs.,
documental, debate, poesías y espectáculo artístico con Cristina Fernández y Washington Carrasco,
en el Centro Cultural Terminal Goes, Avda. Gral. Flores esq. Domingo Aramburú, barrio Goes.

En el marco de la semana de Homenaje a "Las Muchachas de Abril",
se proyectará el documental de Ignacio Guichón, que a través de testimonios,
rescata la memoria de sus vidas, su muerte y su legado.
Seguirá una charla con el joven realizador Ignacio Guichón.
Ignacio Martínez y Miguel Ángel Olivera leerán poemas escritos para ellas y por ellas.
Cierran la actividad Cristina Fernández y Washington Carrasco.
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Para Laura, Diana y Silvia
Abril no cantará
sus canciones de otoño
ni la tarde verá
proteger el retoño
porque no nacerá

ya no habrá primavera

no vendrán las sonrisas
no se abrirá la puerta
la mañana y su brisa
no las verá despiertas
la muerte anda con prisa

es la muerte de veras

armada con mil hachas
de golpes de tres filos
aplasta tres muchachas
ahogándoles el grito
convertido en escarcha

aguardan con sigilo

regresan de las piezas
de techos destruidos
coraza de entereza
se alza en alaridos
las tres se desperezan

retornan del olvido

se vuelve a oír el grito
no es de llanto ni entrega
es de honor infinito
que terminó la espera
y reclama su sitio


Para Laura, Diana y Silvia, de Ignacio Martínez
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Centro Cultural Terminal Goes,
en: Las Muchachas de Abril
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Miércoles 23/abril/2014, desde las 19.00 hs.,
Proyección del documental de Ignacio Guichón, canciones y mesa redonda con el periodista Roger Rodríguez y familiares,
en Crysol, asociación de expresos políticos, Requena 1533 (casi Brandzen, a una cuadra de Avda. 18 de Julio).

"Las Muchachas de Abril". Por Verdad, Justicia y ¡Nunca Más!
A los 40 años de los hechos, realizaremos un Homenaje reivindicando sus vidas
y la verdad sobre sus muertes. No hubo enfrentamiento, solo un ajusticiamiento a las tres muchachas.
Incluso asesinan a un vecino que llegaba en motocicleta y que el operativo confunde con alguien que esperaban.
Luego lo presentan como "caído en la lucha" porque casualmente era un policía.
No hay militares juzgados por estos hechos aunque se sabe quiénes participaron
y que el Tte. Cnel. Rebollo estaba al mando.
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Domingo 27/abril/2014, desde las 16.00 hs.,
Proyección del documental de Ignacio Guichón,
debate y espectáculo artístico con Daniel Viglietti y el grupo de danza Ménades,
en el Centro Cultural y Museo de la Memoria (MuMe), Avda. de las Instrucciones 1057
(ex Quinta de Santos), casi Bvar. José Batlle y Ordoñez (Propios).

Desde el lunes 21 hasta el domingo 27 de abril de 2014,
exposición "Las Muchachas de Abril",
en el horario de 12.00 y a 18.00 hs.,
en el Centro Cultural y Museo de la Memoria (MuMe).
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"LAS MUCHACHAS DE ABRIL"
Era 21 de abril de 1974.
En el barrio Brazo Oriental, como en tantos barrios de Uruguay,
en aquellos años oscuros de la dictadura, la gente se refugiaba temprano en sus casas.
Desde el golpe militar de 1973, la vida de los uruguayos se fue alterando.
No era seguro andar por las noches en la calle, siempre se podía ser sospechoso de algo,
un volante, una música inconveniente, un aspecto inadecuado podía ser un riesgo de ser demorado,
detenido…, torturado… En el barrio Brazo Oriental, la noche estaba serena.
Nadie podía presagiar la terrible tragedia que habría de suceder en la madrugada.
[...] en aquella noche funesta del 21 de abril de 1974,
en el ap. 3 de la vivienda de Mariano Soler comenzó el infierno.
Algunos vecinos de apartamentos cercanos relatan:
"… de golpe me despiertan gritos y golpes terribles en las ventanas y puerta de entrada…
Con mucho miedo me senté en la cama de un salto y comencé a entender lo que gritaban…
¡¡¡Abran, abran, … somos las Fuerzas Conjuntas, … abran que tiramos!!!"
"… eran muchas voces y seguían golpeando y gritando como desesperados! …
Se oía el ruido de las ametralladoras
y pensé que podían tirar contra las ventanas porque seguían gritando…"
"¡¡¡Abran, abran que tiramos!!!" …
"no entendíamos nada, mi madre dice que eran las 2.45 de la madrugada,
nos parecía que eso no era una realidad, que era una pesadilla…"
"… Al abrir la puerta, se abalanzaron una cantidad de militares con metralletas,
que apuntaban a mis padres y a mí …
El patio estaba lleno de soldados que gritaban y corrían como locos…"

Hubo una terrible balacera …
Los vecinos sintieron inermes como disparaban hacia el apartamento de las jóvenes…
Después se hizo el silencio… y vieron como "sacaron los tres cuerpos en parihuelas,…
eran como inmensas muñecas de trapo… ensangrentadas…".
Eran las jóvenes Laura Raggio, Diana Maidanic y Silvia Reyes…
"… ellos dijeron que fue un enfrentamiento -dice Horacio Raggio, hermano de Laura-
pero a Laura la ejecutaron y a Diana la deshicieron…
Yo ví a Laura con un balazo en la cabeza… y cuando la velábamos creí
que se había teñido el pelo de rojo, pero era sangre. Tenía 19 años."


El operativo, según consta en el libro "Ovillos de la memoria",
estuvo a cargo del General Juan Rebollo, y participaron también
los Generales Julio César Rapella y Esteban Cristi,
los Mayores Armando Méndez y José 'Nino' Gabazzo,
el Coronel Manuel Cordero y los entonces Capitanes Mauro Mouriño,
Julio César Gutiérrez y Jorge Silveira…

Hoy, [...] intentando elaborar el dolor de tan terrible matanza seguimos recordando y preguntándonos:
¿¿¿Por qué las asesinaron, por qué semejante ferocidad con estas tres jóvenes militantes sociales???
De acuerdo a la Investigación sobre Terrorismo de Estado, dice el Historiador Alvaro Rico:
"El objetivo de la dictadura militar fue toda la población,…
su objetivo inmediato fue el desmantelamiento de la oposición…
pero tuvo otro a largo plazo, que tiene que ver con la reestructura de las relaciones sociales,
las normas de convivencia, instalando la inseguridad, la desconfianza,
el miedo… que sigue operando hasta hoy día…"

Había que sembrar el terror, había de ejemplarizar,
seguir instalando el miedo, la desconfianza…
la inmovilidad, que impidieran , -que sigan impidiendo- toda forma auténtica de resistencia y
organización a un modelo económico y cultural neoliberal…
Seamos o no conscientes, este dolor, … y tantos otros, están en nuestras vidas, condicionándolas,…
impidiendo vínculos, dificultando relaciones, afectando nuestros cuerpos,
limitando la concreción de nuestros auténticos proyectos y sueños alternativos. .

Textos citados y otras informaciones sobre las "Muchachas de abril",
en: http://muchachasdeabril.wordpress.com/
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SANGRE Y ROSAS
A 40 años del asesinato impune de las muchachas de abril


El horror y la barbarie de los asesinatos de tres jóvenes, Silvia Reyes, Diana Maidanik y Laura Raggio, siguen reclamando, 40 años después, el justo castigo. Algunos de los responsables de la “masacre de Brazo Oriental” del 21 de abril de 1974 están entre rejas; otros siguen desafiantes, a caballo de la impunidad. Justicia es el único capitulo que falta en esta historia, paradigma de la aberración represiva de la dictadura.

Sólo alguien cansado, medio dormido, con las alertas bajas, podía transitar desprevenido las calles del barrio, a las 4 y media de la mañana. De hecho, buena parte de los vecinos de Brazo Oriental, en la lengua que se apoya en Burgues y en San Martín, habían huido despavoridos llevando a sus hijos menores, a sus padres ancianos, no importa a dónde, con tal de escapar de las balas que atravesaban paredes, rebotaban en el pavimento, salían de las esquinas, de las azoteas, dibujando una malla de muerte antes de que la muerte posible fuera anunciada por el estruendo, que se oía incluso en el Cerrito y en La Blanqueada.

Dorval Márquez, agente de Policía, pedaleaba su bicicleta con un resto de voluntad después de una jornada de trabajo agotadora, cuando una bala de carabina o de fusil, salida de no se sabe dónde, disparada por no se sabe quién, lo mató en seco, inmediatamente, aun antes de que la rueda dejara de girar, acostada en el pavimento.
No fue el único muerto por balas militares aquella madrugada de domingo que completaba una noche de sábado para los que aún tenían ánimo de juerga después de dos años de guerra interna implacable. Eso sí: no fue una bala perdida la que abatió a Dorval; fue una bala premeditada, disparada por las dudas, con poca reflexión y mucha impunidad, por si acaso el que pedaleaba la bicicleta fuera el mismo “sedicioso” al que pretendieron detener dos horas antes. La explosión provocada por el disparo rompió el silencio que se había instalado al fin, y por un momento se temió que la locura volviera a empezar.

A las 2.30 del domingo 21 de abril de 1974, las decenas de oficiales y soldados del Grupo de Artillería comandados por el coronel Juan Modesto Rebollo y supervisados a su vez por el Organismo Coordinador de Actividades Antisubversivas (ocoa) comenzaron a tomar posiciones a lo largo de la calle Mariano Soler, en la paralela Carabelas y en las transversales Fomento y Ramón de Santiago, aunque el despliegue llegó hasta bulevar Artigas, hasta Luis Alberto de Herrera. No fueron particularmente sigilosos al cerrar las calles y ocupar todas las azoteas de las cuadras más cercanas al objetivo: un modesto edificio de apartamentos de Mariano Soler 3098 bis. Las corridas por las veredas, las órdenes asordinadas, los ruidos en el techo, interrumpieron el sueño e instalaron el miedo en los vecinos.

A las 2 .40, oficiales y soldados entraron en tropel en el estrecho corredor, convencidos de que iban a capturar a Washington Barrios, “Camilo”, militante del mln, que arriesgaba su legalidad imprimiendo afiches contra la dictadura y volantes para el próximo Primero de Mayo con una impresora instalada en el sótano de su vivienda. No sabían, los represores, que “Camilo” había viajado el día anterior a Argentina, con la esperanza de obtener dinero para evacuar a una pareja y una beba de nueve meses, y a dos muchachas. Todos habían sido liberados recientemente, después de meses de encierro por razones tan nimias que no justificaron, siquiera, el pase al juez militar. Pero no lograban obtener trabajo, eran políticamente leprosos, y semanalmente debían someterse al destrato de la vigilancia en los cuarteles. Como muchos otros, dejaron de presentarse en el cuartel y automáticamente se convirtieron en fugitivos. Intentaron ocultarse en casa de un amigo, en La Teja; providencialmente un vecino les alertó: “Ojo, que hay una ratonera”. Finalmente, a través de una red de amigos, se contactaron con Washington, que dejó a las dos jóvenes al cuidado de su esposa, en su casa, y solicitó a su cuñada que escondiera a la pareja y a la beba.

Los militares que entraron en la vivienda de Mariano Soler cometieron un primer error: los oficiales al frente del pelotón –los mayores José Gavazzo y Manuel Cordero, los capitanes Armando Méndez, Julio César Gutiérrez y Mauro Mauriño, y el teniente Jorge Silveira– se equivocaron de apartamento, fueron hasta el fondo y golpearon la puerta número 8. Sus aterrados habitantes explicaron que Barrios vivía en el 5. Desandaron sus pasos a los gritos, contagiando el nerviosismo a los soldados que se agolpaban en el corredor, dispuestos a cumplir órdenes, a ser sumisos en la disciplina, si tan sólo las órdenes no fueran contradictorias, antagónicas, ilógicas, en el coro histérico de gritos y amenazas.
Volvieron a equivocarse: los oficiales exigieron a los gritos que abrieran la puerta numero 5, entraron insultando y puteando, blandiendo metralletas que apuntaban indistintamente a los ocupantes, un hombre, su esposa y la hija menor. “¿Dónde está Washington Barrios?”. El hombre, en calzoncillos, dijo: “Soy yo”, y automáticamente varios se abalanzaron sobre él, golpeándolo y arrastrándolo hacia el corredor, hasta que alguien gritó: “No, a ese no lo maten que es el padre”.

En un creciente paroxismo los oficiales se abrieron paso a través de los soldados que se apiñaban en el corredor y enfilaron hacia enfrente, al apartamento número 3. Desde el suelo, Washington Barrios padre  intentaba captar la atención de los militares para postergar el desenlace que se leía en los rostros crispados, en las miradas desorbitadas, y su esposa, Hilda Hernández, los seguía llorando y rogando: “No las maten, no tiren que mi nuera está embarazada”.

Derribaron la puerta y entraron en la vivienda disparando sus armas. Se sorprendieron: de hecho, la puerta daba acceso a un patio abierto; las ráfagas barrieron las paredes y destrozaron el baño y la cocina, que daban al exterior. Los soldados apostados en las azoteas también comenzaron a disparar. Las balas traspasaban la mampostería. Un vecino de otro apartamento salió despavorido en calzoncillos, pidiendo por favor que dejaran de tirar porque las balas traspasaban la pared: “Van a matar a mis hijos”; lo obligaron a ponerse con las piernas abiertas y las manos contra la pared. Desde allí oyó unas voces femeninas gritando que querían entregarse. Otros gritos advirtieron que el capitán Gutiérrez había caído. (Había sido herido por sus propios camaradas;
la bala le perforó el cuello y el capitán murió un mes después.)

Ya no fue posible detener la balacera en el apartamento, en el corredor, en la calle, en las azoteas, que repetía el reflejo automático, instintivo, de accionar el gatillo. Los disparos partían de cualquier lado dirigidos hacia ningún lado; no había fuego enemigo, sólo descargas que terminaron concentrándose sobre la puerta de madera de dos hojas que comunicaba con un gran espacio, cuarto y comedor, y cuya pared parecía que terminaría por derrumbarse horadada por los impactos.

No se sabe cuánto tiempo continuaron los militares disparando ráfagas, una tras otra. Las balas se incrustaron en los techos, destrozaron las puertas, hicieron saltar las ventanas en añicos, agujerearon las paredes de ladrillo y perforaron las medianeras del patio. Detrás de la puerta del comedor los militares encontraron a tres jóvenes en camisón, acurrucadas, abrazadas entre sí y, por cierto, desarmadas. No preguntaron por Washington Barrios; simplemente las acribillaron, fuera de sí, incapaces de contener el miedo que nace de la tensión.

Cuando las armas dejaron de escupir balas, cuando el capitán Gutiérrez y el coronel Rebollo –que había sido herido levemente en un brazo– fueron evacuados, cuando los generales Julio César Rapela y Esteban Cristi “se apersonaron en el lugar del enfrentamiento”, el teniente Jorge Silveira, “Chimichurri”, a quien le esperaba una larga carrera especializada en asesinatos, torturas y violaciones, se dio un respiro, regresó al apartamento 5 y encaró a Hilda Hernández corajudamente: “Dígame dónde está su hijo, que yo mismo lo mato”, sin que hasta hoy se sepa por qué tanto encono.
En el apartamento 3, los oficiales dispusieron que se armara una “ratonera”, es decir, tres o cuatro soldados que aguardarían un improbable regreso de Washington Barrios. En un rincón del comedor, detrás de la puerta, quedaron los cuerpos acribillados y desfigurados de Diana Maidanik, 21 años, estudiante de la Facultad de Humanidades y maestra de jardín de infantes; Laura Raggio, 19 años, estudiante de la Facultad de Psicología; y Silvia Reyes, 19 años, esposa de Washington Barrios, embarazada de tres meses.  Es posible que los responsables de lo que después se conoció como “la masacre de Brazo Oriental” ni siquiera tuvieran idea de a quiénes estaban asesinando; la justificación vino después, con el débil argumento, estampado en los comunicados de las Fuerzas Conjuntas, de que los militares habían respondido al fuego de los sediciosos y que en la casa fue hallado un “berretín con armas”. El invento era irrelevante: ni aun así se justificaba la furia homicida, más cuando, 32 años después, ante un juez penal, José Gavazzo reconocería, indolente –indiferente a los sentimientos de los familiares que revivían en el careo el dolor intacto– que “Barrios no era un objetivo importante”.

Todo estuvo a punto de repetirse, una hora más tarde, a eso de las 3 y media, cuando los militares volvieron a copar calles y azoteas en la zona de Jacinto Vera y Estivao, en el Buceo, en un edificio de apartamentos independientes, en uno de los cuales vivían los padres de Silvia Reyes, y en otro, al fondo, Stella, la hermana de Silvia. Como antes, entraron en el corredor y fueron golpeando todas las puertas. Stella y la pareja con su hija lograron a duras penas escurrirse; dejaron a la beba en la puerta de la abuela de Stella y treparon a la azotea, pero los soldados apostados en los techos las vieron. Como antes, se desató una balacera infernal, incontrolada. Previendo lo de antes, un megáfono tronó una orden: “¡Paren, que nos estamos tirando entre nosotros!”. Stella y la pareja lograron descolgarse hasta los fondos y se escondieron en un galpón. Recién al amanecer los soldados las encontraron. Las ataron con una cuerda de colgar ropa y comenzaron a torturarlas, allí mismo, en la calle, pero no para obtener información, para descargar el miedo acumulado. Los vecinos, testigos de la saña, pedían que no las mataran. Después, en el cuartel de La Paloma, Artillería 1, con más método y menos prisa, Gavazzo y Juan  Modesto Rebollo –cuya herida no le impidió torturar– interrogaron a Stella sobre Washington Barrios.

Recién a media mañana del domingo, los cuerpos de las tres chicas –las “muchachas de abril”– fueron retirados del apartamento devastado y trasladados al Hospital Militar. Al mediodía la “ratonera” fue levantada para que un pelotón de soldados, trasladado  en varios camiones, iniciara el desguace del apartamento 3. Desde el otro lado del corredor, en la puerta de enfrente, Jacqueline, la hermana de Washington Barrios, vio impotente cómo se llevaban todo el mobiliario, rúbrica postrera de la impunidad,  burla del dolor, gesto impúdico de rapacidad. Se llevaron hasta la puerta de entrada, los tapones y las tapas de las llaves de las luces; Jacqueline vio cuando sacaban la máquina de coser y el colchón del sofá cama empapados en sangre. No pudieron llevarse el placar del dormitorio, que estaba empotrado; lo rompieron.

Por la tarde, Washington Barrios padre entró en el apartamento 3: el revoque de las paredes formaba una alfombra en los pisos, y en el comedor el blanco se confundía con el rojo de la sangre. Las paredes estaban salpicadas. “Era horrible. Las balas incrustadas tenían trozos de cuero cabelludo”. El padre contabilizó 140 impactos de bala.

El lunes 22 las tres familias de las víctimas recibieron llamadas telefónicas conminándolas a retirar los cadáveres en el Hospital Militar. Los padres de Diana Maidanik comprobaron que su hija había recibido 35 balazos; la madre de Laura Raggio no pudo sobreponerse a la visión de su hija con una herida de bala en la cabeza; más tarde, cuando la velaban, creyó que Laura se había teñido el pelo, pero era sangre. El padre de Silvia Reyes debió reconocer a su hija –identificarla– en la morgue: contó más de 38 impactos de bala en todo el cuerpo. Las heridas revelaban que habían recorrido el cuerpo con dos ráfagas, de arriba abajo, cuando ya estaba muerta. Nadie se atrevió a decirle nada cuando le sacó el anillo de matrimonio de la mano derecha y lo guardó para su yerno, a quien nunca más volvió a ver.
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Pero aún no había acabado el calvario: cuando se realizaba el velorio de Silva, un grupo de soldados entró en la casa, se dirigió a los fondos, donde vivía Stella, y comenzó a saquear la casa. Mientras al frente los familiares lloraban a la muerta, al fondo los soldados se llevaban todo lo transportable mientras cantaban “Uruguayos campeones…”. El padre de Silvia no soportó la provocación, encaró al general Rapela, que solía comprarle obras de arte y pretendió, en el forcejeo, arrebatarle el arma. Rapela no se lo esperaba, y antes de que atinara a una reacción, un tío de Silvia logró tranquilizarlo. A la hora del sepelio, cuando sacaron el féretro de la casa, los vecinos de la zona aguardaban compactos, en la vereda de enfrente; cubrieron el féretro con una lluvia de rosas.
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En 1985 las familias Barrios y Reyes formalizaron la denuncia sobre los asesinatos de las muchachas de abril, pero en 1986, ley de caducidad mediante, el caso fue archivado por orden del presidente Julio María Sanguinetti. Diecinueve años después, en octubre de 2005, un equipo de abogados de Ielsur, organización no gubernamental, pidió retomar la indagatoria, que recayó en el juzgado penal a cargo del juez Pablo Eguren. Insólitamente, el escrito que solicitaba la reapertura del caso no reclamaba expresamente –como es habitual– responsabilidades penales para quienes estaban implicados en el operativo que culminó con los asesinatos. El fiscal Enrique Moller, experto en archivar causas de violaciones a los derechos humanos, ni lerdo ni perezoso aprovechó el pretexto para solicitar que se desistiera de la investigación. El juez Eguren estuvo de acuerdo.
Al reactivarse todas las causas, en 2012, el expediente volvió al despacho del juzgado penal de 8º Turno, ahora a cargo de la jueza Graciela Eustaccio. Pero hasta el presente, a 40 años de los sucesos, no hay ninguna sanción penal para los responsables de los asesinatos.

A 40 años del asesinato impune de las muchachas de abril,
por Samuel Blixen, semanario Brecha, Montevideo, 16/04/2014.
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(2) TREINTA AÑOS DE IMPUNIDAD
16 de abril de 1984,
el asesinato de Vladimir Roslik

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Este 16 de abril, se cumplen 30 años de la muerte por torturas de Vladimir Roslik. Fue el último homicidio de la dictadura y provocó la definitiva caída del régimen, que tuvo que negociar la reinstitucionalización del país. Los asesinos, el coronel Sergio Coubarrere y el médico Eduardo Sainz Pedrini, siguen impunes. Por años el caso estuvo amparado en la Ley de Caducidad y cuando fue finalmente reabierto se intentó clausurar con la proscripción. Incluso se llegó a “extraviar” el expediente judicial que aún no se ha archivado en forma definitiva.

Hace 30 años, con el fotógrafo Walter Crivocapich, fuimos enviados a San Javier por el semanario Convicción en el mismo momento en que el comandante de la División de Ejército III, general Hugo Medina, emitía un comunicado en el que justificaba el mortal operativo como una acción contra el terrorismo marxista internacional. Unos días antes habían ido los colegas Zelmar Lissardy (UPI) y Roy Berocay (Reuters), junto Efraín Olivera y Martha Delgado (Serpaj) y Fernando Urioste (Ielsur), quienes denunciaron aquella sospechosa muerte.
En San Javier pudimos respirar el miedo que se sufría y en Paysandú logramos hacer la primera entrevista a Mary Zavalkin, quien nos entregó un facsímil de la autopsia “oficial” que explicaba la muerte como un “paro cardiaco”. Al releer hoy aquellos artículos, me sorprendo de la forma como debíamos escribir la noticia para decir que hubo un homicidio sin afirmarlo, y el riesgo que asumíamos, entrevistador y entrevistado, al hablar directamente sobre la tortura que Roslik ya había sufrido en 1980.
Volví a visitar la Colonia a principios y fines de los noventa. Una vez para asistir a uno de los Festivales musicales que se organizaron en recuerdo de Roslik y, otra, para escribir en Brecha sobre un Festival del Girasol en que se organizó una fiesta de productos tradicionales, coincidente con un aniversario del homicidio. No volví más, aunque siempre tuve en mi recuerdo a aquella gente en cuyos ojos comprendí tanto miedo y, luego, entendí tanta dignidad para superar el dolor.

Esta Semana de Turismo, viajaré al litoral y el miércoles 16 de abril, exactamente treinta años después, trataré de estar en San Javier. No esta prevista la realización de ningún acto recordatorio por Roslik. Mary Zavalkin vive en Paysandú y ha dedicado su esfuerzo al Hogar de Ancianos Valodia, donde recientemente se ha inaugurado una rampa para mejorar la calidad de vida de muchas personas mayores del pueblo. El recuerdo de Vladimir está diariamente en esa obra.
Llevaré cañas y curricas para alimentar la fantasía de algún dorado saltando sobre el río. Beberé kuas, ese exquisito licor de miel que hacen los rusos, y comeré algunos de sus platos tradicionales: el shaslik de cordero (brochette que pediré con poco picante), unas empanadas de cuyo nombre no me acuerdo, si hace frío un plato de borj (sopa de verduras) y de postre kisiel (de níspero) o piroj (de zapallo)… Y, antes de volver, le dejaré una flor a Vladimir, junto a mi compromiso de seguir buscando verdad y justicia.

Roger Rodríguez, 11 de abril de 2014

(-) Los artículos de Roger Rodríguez pueden verse en su página Facebook:
CRÓNICAS DE 30 AÑOS EN PERIODISMO
Uruguay: A 30 años del aún impune asesinato del doctor Vladimir Roslik en San Javier,
por Roger Rodríguez.

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(3) LOS OCHO DE LA 20
17 de abril de 1972, Montevideo.
Los ocho fusilados de la seccional 20
del Partido Comunista.

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Para el sábado 26 de abril de 2014, a las 17.00 hs.,
en el propio local del seccional 20 del Partido Comunista,
Avda. Agraciada 3715 (esq. Valentín Gómez), Paso del Molino, Montevideo,
los invitamos para un nuevo acto de (re)construcción de la memoria colectiva del pueblo uruguayo.
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... "hay olvidos que queman y memorias que engrandecen"
Alfredo Zitarrosa
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Si la memoria se construye como restos dispersos, si lo que emociona son los detalles,
el relato de Noemí Apostoloff recoge algo que reconforta, gestos anónimos y luminosos en un tiempo oscuro.
"Durante la dictadura no hubo un solo aniversario en que no hiciéramos un homenaje a los compañeros.
(…) Todos los años, lo digo con orgullo, no faltó uno solo en que no fuéramos a dejar flores.
Una vez un señor mayor se paró sin miedo, y bien despacio, con elegancia,
fue tirando una a una, ocho rosas rojas"
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(-) En el libro de Virginia Martínez "Los fusilados de abril. ¿Quién mató a los comunistas de la 20?"
(Ediciones del Caballo Perdido, Montevideo, 2002).
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Homenaje al pueblo uruguayo y a sus militantes,
a su resistencia ante el terrorismo de Estado
y a su lucha para construir una sociedad más democrática y más justa.
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Por Verdad y Justicia y ¡Nunca Más!
Por Luis Alberto Mendiola, Elman Fernández,
Raúl Gancio, Justo Sena,
Ricardo González, José Abreu,
Ruben López y Héctor Cervelli
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"Y el 17, la tragedia...
Fuerzas militares y policiales cercaron, sin motivo aparente, la seccional comunista del Paso Molino.
El asedio de muchas horas tuvo un epílogo sangriento.
Ocho de los ocupantes del local fueron acribillados sin piedad.
Me cuesta describirles la honda amargura que me embargó. Hablé en nombre de la Convención Nacional
de Trabajadores durante el acto de despedida a estos mártires.
Miles de obreros marcharon en silencio, con los puños en alto.
Teníamos la convicción de que se buscaba desencadenar un espiral sin fin de violencia.
La frase que aún me queda grabada del discurso que pronuncié
decía que estábamos unidos y firmes y el fascismo no pasará.
Convocamos a un paro general que extendimos de veinticuatro a cuarenta y ocho horas
para tratar de evitar nuevas provocaciones. Hicimos hincapié en que los obreros permanecieran
en sus casas. Había que impedir más muertes.
Pero la guerra continuaba."


(-) En el libro de Jorge Chagas y Gustavo Trullen "José D'Elía: Memorias de la esperanza", Tomo II.
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LOS MÁRTIRES DE ABRIL
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"El Seccional 20 del Partido Comunista Uruguayo y esta zona del Paso Molino son el escenario de la matanza
que ocurre en la madrugada del 17 de abril de 1972. Siete militantes son asesinados en el lugar y
dos quedan heridos, uno de ellos muere once días más tarde.
Un capitán del Ejército, que recibe un balazo en la cabeza, muere casi dos años después.
El Partido Comunista ha organizado un sistema de guardia permanente en todos los locales.
El Seccional 20 ha sido objeto de atentados y los militantes han instalado en la azotea,
sobre el pretil, una plancha de hierro para protegerse de posibles balaceras cuando vigilan por la noche."
"La guardia nocturna ese domingo corresponde a los comunistas, de la metalúrgica Nervión,
donde en abril de 1972 trabajan más de 700 obreros.
José Abreu, Héctor Cervelli, José Machado y Enrique Rodríguez son comunistas y obreros de Nervión.
Los cuatro se preparan para terminar el día en el Seccional 20. Llevan abrigo,
van a pasar la noche en el local. El lunes, la jornada empezará temprano:
a las seis de la mañana hay que estar en la fábrica.
José Abreu morirá esa noche. Héctor Cervelli, diez días más tarde.
José Machado y Enrique Rodríguez sobrevivirán a la matanza."
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Luis Alberto Mendiola
"Tiene 46 años y casi los mismos de comunista. Todos lo recordarán por su alegría
y por su compromiso sin límites con la causa partidaria sólo comparable a su pasión
por la pesca, los niños y un saber de enciclopedia en materia de plantas e insectos.
Le dispararon seis veces. El primer balazo es en la cabeza. La bala lo hiere pero no penetra.
El segundo balazo le destroza la cara y sale por la nuca. Los otros disparos son en el hombro,
en un brazo y en las piernas. La autopsia registra además que hay en su cuerpo 'heridas raras',
cortantes como de un arma blanca."
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Elman Fernández
"El muchacho rubio se llama Elman Fernández y hace diez años que esta afiliado al Partido Comunista.
Su padre era violinista de la Orquesta del Sodre y le eligió el nombre en homenaje a Mischa Elman,
el famoso violinista ruso. Estudió violoncello en el Conservatorio Nacional de Música.
Cuando el padre murió abandonó la música como actividad profesional.
También fue boxeador en el Club Atlético Peñarol
y aunque dejó el deporte sigue entrenándose con el hermano.
Los compañeros dicen que era un maestro con el violín:
'Tenía un físico privilegiado, era inmenso, fuerte, no podías creer que con esas manazas tocara el violín.
Un muchacho callado, tierno,
como que el carácter no correspondiera a ese cuerpo tan grande'
recuerda Julio Echeveste.
Elman Fernández muere al lado del seccional, en la puerta de la casa de Esteban Benlián.
El primer balazo, en la pierna, lo hace caer. El segundo balazo, en la cabeza, lo mata."
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Raúl Gancio
"Trabaja desde los 11 años en la fábrica de vidrio Codarvi. Es el contacto del Partido Comunista
con la Federación del Vidrio. 'Tenía muy buena relación con la gente.'
Raúl Gancio tiene 37 años y una hija pequeña a su cargo. Le disparan una sola vez.
La bala lo hiere en el vientre y cae. Agoniza durante toda la noche desangrándose.
Pide que lo atiendan, pide por su hija, pide que no lo dejen morir."
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Justo Sena
'"Puedo mirar a un curtidor, a un textil, a un obrero cualquiera y ver a Cacho Sena.
Así era él.' 'Sena siempre estaba en todo.'

A Sena le dispararon tres veces. La primera bala, que le da en el pecho, lo tira hacia atrás.
Cae y le dan un balazo en el vientre. Lo rematan en el suelo pro todavía no muere.
Con una hemorragia interna llega hasta el amanecer."
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Ricardo González
"Vive con los padres y con Mirta, la hermana menor, en La Teja, en una casa que la familia
no ha podido terminar de construir. Trabaja desde los 13 años. Empezó haciendo un reparto de pan
en bicicleta y luego aprendió el oficio de panadero. Desde hace unos años es maestro de pala
en una panadería del barrio. ... cumplió 21 años. tiene novia y un oficio.
Hace dos o tres meses que se afilió al Partido Comunista.
En pocas horas va a morir de un balazo que le disparan en la nuca desde muy cerca,
y que lo mata en forma instantánea."
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José Abreu
"Es metalúrgico. Trabaja como peón en la sección moldeado de Nervión. Tiene 37 años.
En 1969 se afilió al Partido Comunista. Tiene cuatro hijos y una mujer joven, de 22 años.
En un terreno en el kilómetro 29.800 de la ruta 1, está construyendo su casa.
... un balazo en el pecho le perfora el pulmón. Cuando ya está caído en la calle le disparan otra vez.
Intenta moverse. No puede. La bala le ha atravesado la médula espinal y le paralizó las piernas.
Se arrastra. Se resiste a morir. Finalmente, unas horas más tarde, la muerte lo vence."
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Ruben López
"Muere con la campera que le prestó 'el Gallego' Buño. Primero le dan un tiro en la nuca
y cuando cae lo rematan de un balazo en la cabeza."
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Héctor Cervelli
"El 28 de abril de 1972 muere en el Hospital Militar. 'El Torito', como le llamaban sus compañeros,
era obrero metalúgico y fue uno de los fundadores del sindicato de los obreros metalúrgicos, la Untmra.
Vivía en Pueblo Victoria. Comenzó a trabajar a los 9 años como repartidor de leche y
luego entró en una fábrica. En abril de 1972 llevaba 20 años en la sección moldeo de la fábrica Nervión
y hacía diez años que estaba afiliado al Partido Comunista.
Cervelli estaba con José Machado dentro del local, junto a la puerta de acceso.
Fue el primero en salir. Machado lo vió caer, después un balazo en la cabeza lo derrumbó también a él.
Los dos hombres quedaron tirados frente al Seccional hasta que una ambulancia los trasladó al Hospital Militar."


(-) En el libro de Virginia Martínez "Los fusilados de abril. ¿Quién mató a los comunistas de la 20?"
(Ediciones del Caballo Perdido, Montevideo, 2002).

(-) Fuente: Fusilados ocho obreros comunistas en Paso Molino
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(-) Véase también la publicación del semanario El Popular
con motivo de cumplirse el 40 aniversario de esta masacre,
Los ocho de la 20, 17 de abril de 1972
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(4) ¡RAÚL 'EL BEBE' SENDIC VIVE!
¡LA LUCHA SIGUE!

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Sábado 26 de abril de 2014, en Montevideo.
A 25 años de la muerte de Raúl Sendic
y a 50 años de la Marcha de "UTAA, por la tierra y con Sendic",
homenajeamos a Raúl Sendic Antonaccio, 'el Bebe' Sendic, el luchador social.
Luchador que nunca perdió su perspectiva histórica revolucionaria.
Por eso, y por ser un símbolo y ejemplo para los trabajadores y luchadores,
rescatarlo del olvido es un acto de justicia.
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Programa de actividades para el sábado 26 de abril de 2014
Convocan y adhieren:
UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas),
OSDOR (Organización Sindical de Obreros Rurales),
Movimiento por la Tierra (grupos de Tacuarembó, Rocha y La Paloma);
CRYSOL (asociación de expresos políticos), Colectivo "El Sauce",
Agrupación "8 de Octubre" (Base Pinella), Mesa Permanente contra la Impunidad,
Comisión de Homenaje a los "Fusilados de Soca", CO.NO.SUR, Grupo Coso, Grupo Voces del Sur,
Fundación Zelmar Michelini, Fundación Ricardo Zabalza,
Comisión en Defensa del Agua, Colectivo El Ojo, Asamblea del Callejón,
Confederación de Pueblos Costeros (Valizas., Punta del Diablo, La Paloma),
La Bombonera, Marquemos un Norte,
ADEMU (Asociación de Maestros del Uruguay) (Canelones), ADEMU (Montevideo),
Agrupación 307 de ADEOM (Asociación de Empleado y Obreros Municipales), FOSSE (sindicato de Ose)
y AFFUR (Agremiación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República).
Organiza: Comisión "Solar Raúl 'Bebe' Sendic".

(-) 10.00 hs. Concentración en el cruce de Agraciada y San Quintín,
con los trabajadores en lucha por tierra para trabajar en Pay Paso (UTAA), en Guaviyú (Grupo Yvi-OSDOR) y en Tacuarembó.

(-) 11.00 hs. Por Carlos María Ramírez se marcha hacia la tumba del Bebe en el cementerio de La Teja.
Se depositarán claveles rojos en el nicho donde están los restos de Raúl Sendic.
Oratoria: Delegaciones del Movimiento Sem Terra (Brasil) y del Movimiento Zapatista (México);
poemas de Miguel Ángel Olivera; poemas de Mario Benedetti leídos por Ariel Silva (Fundación Mario Benedetti);
canciones con la guitarra de Ezequiel Fascioli.

(-) 13.00 hs. Acompañados por una cuerda de tambores
se llega marchando al "Solar Raúl Sendic Antonaccio" (Carlos María Ramírez, entre Heredia y Humboldt).
Almuerzo solidario para los que vienen del interior. Habrá ventas de chorizos, bebidas, tortas, pizza, etc.

(-) 14.00 hs. Fogones / Talleres temáticos de intercambio en el Solar Raúl Sendic.

(-) 18.00 hs. Se descubre la escultura en memoria de Raúl Sendic realizada por Horacio Faedo.

Acompañamiento artístico: Daniel Viglietti y grupo Arcavoces.

Oratoria: UTAA, Yvi-OSDOR y Movimiento por la Tierra.
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¡Raúl Sendic vive! ¡La lucha sigue!
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... "hay olvidos que queman y memorias que engrandecen"
Alfredo Zitarrosa
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VUELO DESALADO - VUELO DESOLADO


Memorias del Río de la Plata
Por Verdad y Justicia. ¡Nunca Más!

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La muestra "Vuelo Desalado - Vuelo Desolado",
de Ana Salcovsky,
se expone en el Museo de la Memoria de Montevideo, Uruguay.
La muestra fue inaugurada el 22 de marzo y
podrá ser visitada hasta el sábado 3 de mayo de 2014.
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Los vuelos de la muerte
"Si usted cree que una banda de diez tipos puede llegar a movilizar aviones de Prefectura
y de la Armada está un poco equivocado. Era una fuerza armada que se estaba movilizando.
La gran diferencia que tenemos es que usted le llama banda. Yo digo que la Armada actuó
como Armada hasta que se me crearon dudas. ¿Por qué no se dice la verdad si se actuó como
Armada Argentina, si estábamos cumpliendo órdenes perfectamente dadas a través de la cadena
de comando? Toda la Armada sabía lo que se estaba haciendo."

Adolfo Schilingo en la entrevista con Horacio Verbitsky en "El Vuelo".
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Sabían, aprobaban y participaban ...
"Numerosos cuerpos recuperados en las costas argentinas y uruguayas pudieron ser identificados
como desaparecidos de diferentes Centros Clandestinos de Detención. En 1995 el represor de
la ESMA Adolfo Schilingo narró extensamente al periodista Horacio Verbitsky la metodología
de exterminio denominada como vuelos por los propios represores. Schilingo detalla el procedimiento,
la autorización de la Iglesia Católica, la utilización de inyecciones anestésicas, la participación
de médicos, la amplia participación de los oficiales, el tipo de aviones utilizados (Electra, Skyvan),
la utilización del aeropuerto militar de Aeroparque en Buenos Aires. La información suministrada por
Schilingo no fue la única. Pese a los pactos de silencio, algunos miembros de la Armada se quebraron
con el paso del tiempo y narraron a otros lo sucedido."

Elbio Ferrario, Director del Museo de la Memoria.
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Asomándose a la barbarie
Por último, Ana Salcovsky "construye una habitación donde se cuela la memoria onírica del piloto
que actuó en los llamados vuelos de la muerte: una suerte de espacio pesadillesco donde se multiplica,
noche tras noche, su misión macabra"
.
María Eugenia Grau, curadora de la muestra.
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Noche y Niebla
El decreto NN - Noche y Niebla, fue firmado el 7 de diciembre de 1941 por el Mariscal nazi
Wilhelm Keitel, con el propósito de desaparecer "como en la noche y en la niebla" a los opositores
al régimen nazi. Con eso puso en marcha una innovación drástica del Estado: la organización de
un sistema de desapariciones forzadas. La característica básica de la directiva es que permitía
la aplicación secreta de la pena, sin dejar pruebas. Las palabras Noche ('Nacht') y Niebla ('Nebel')
se inspiran en un canto de la ópera El oro del Rin de Richard Wagner.
Textos tomados del folleto de la muestra, editado por el Museo de la Memoria.
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Poesía
El vuelo
1

Como el vuelo nuclear del pico
o la espoleta
esta ignorancia
cayó
rapaz
me trajo
desflecada osamenta memorosa
jirones de poesía o de piedad narcótica
garabato del pánico

2
poniendopost poniendo
atribuyendo
a tientas o con
ojo rumiante

la responsabilidad del holocausto

tejiendo la verdad con cien patas de araña
en cáscara de nuez a toda vela
o remo

3
sobre los pasos graves de la sangre
subiendo por la tribu
del sistema nervioso

una venosa luz
un galope de mar

de raíces arriba

4
estoy velando
con aliento de presa perseguida.


(.) Tatiana Oroño, en el poemario "El alfabeto verde".
Parada Rodó (Canelones), 1978
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Alguien mide sollozando
la extensión del alba.
Alguien apuñala la almohada
en busca de su imposible
lugar de reposo.


(.) Alejandra Pizarnik, en "Los ojos abiertos".
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Vuelo desalado - Vuelo desolado. Ana Salcovsky, audiovisual (13'50"),
Audio
(-) El vuelo.
Soporte audio para mirar dentro de la habitación de las pesadillas del piloto
(muestra Museo de la Memoria).
(-) ¡Presente!
Lectura de los nombres de desaparecidos uruguayos durante la 15ª. Marcha del Silencio
(Montevideo, 20 de mayo de 2010).
En: Vuelo desalado - Vuelo desolado.
Ana Salcovsky

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En relación con este audiovisual
*
Lista de películas:
en: Cine.
Repiques y Redobles de la Memoria

*
Lista de reproducción audiovisuales:
en: Ocho Letras para la Memoria
*
Memorias de mujeres, (Documental | Duración: 30' | Año: 2005 | Uruguay),
Realización: Virginia Martínez;
Proyecto original y asesoramiento: Rosario Caticha, Charna Furman, Isabel Trivelli.
Ayer en el hoy, Memoria para el futuro.
Identidad y cultura del pueblo uruguayo.
En: Memorias de mujeres


*
Impunidades y Memorias. El Golpe de Estado en Uruguay, audiovisual (13'38").
Impunidades, Olvidos y Memorias
Quizás el resumen más breve de este trabajo se pueda hacer, por un lado,
con la imagen del fotógrafo Aurelio González encontrando en el 2006
las fotos de archivo del diario 'El Popular' que había escondido en 1973,
cuando tuvo que abandonar el Uruguay por la dictadura; su alegría creo
que fue no sólo la de recuperar sus fotos y un archivo, sino la de recuperar memoria,
memoria del pueblo uruguayo, memoria de pueblos, por algo las había escondido.
Por otro lado, también diría que seguramente aquí faltan las tantas fotos que ustedes
tienen. "... Aquí falta la foto que usted tiene" aparecía escrito luego de una serie
de fotografías dispuestas en el suelo, delante del Museo de la Memoria de Montevideo,
y creo que también en este caso se trata de recuperar las fotitos que van más allá
de la imagen; esas fotitos escondidas y a flor de piel de la memoria son las que faltan,
las que hay que agregar para recuperar memorias y reconstruir identidades.
En: Impunidades y Memorias.
El Golpe de Estado en Uruguay

*
Otro río - Desaparecidos - La Memoria, audiovisual (4'20").
El otro Río de la Plata.
"Prohibido permanecer en este lugar",
éste no es río del olvido.
En memoria de los Desaparecidos.
Argentina, 24 de Marzo, Día Nacional de la Memoria.
Fotografías de:
Marcelo Brodsky, León Ferrari, Paula Luttringer,
Julio Pantoja, Helen Zout.
En: Otro río - Desaparecidos -
La Memoria

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Pancartas - Pactos del silencio - Roger Rodríguez, audiovisual (10'25"),
El Plan Cóndor. Leyes de impunidad y pactos del silencio en América Latina.
Charla del periodista Roger Rodríguez,
en la Intendencia Municipal de Montevideo, 23 de abril de 2010.
En: Pancartas - Pactos del silencio -
Roger Rodríguez

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Faltan - Ocho letras - Larbanois y Carrero, audiovisual (4'57"),
Desaparecidos en Argentina.
Fotografías de Gustavo Germano (Entre Ríos, Argentina),
de su exposición itinerante "Ausencias",
OCHO LETRAS - Libertad, Justicia
OCHO HORAS - De lectura sin pausa
No hay alternativa, para decir treinta mil nombres,
pronunciando cada nombre en un segundo,
se necesitan ocho horas y veinte minutos,
sin pausa.
OCHO LETRAS - ¡Nunca Más!
En: Faltan - Ocho letras -
Larbanois y Carrero



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Informaciones
Centro Cultural y Museo de la Memoria (MuMe), Montevideo.
Horario para las visitas: de lunes a sábado, de 12.00 a 18.00 hs.
Dirección: Avda. de las Instrucciones 1057 (ex Quinta de Santos),
casi Bvar. José Batlle y Ordoñez (Propios).
Tel.: (00598) 2355.5891

Página web:
en: Museo de la Memoria
MuMe


Líneas de ómnibus.
Por Avda. de las Instrucciones: 149.
Por Millán: 148, 151, 526, 582.
Por Bvar. Batlle y Ordoñez 2, 145, 150, 195, L29, 522.
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¿Cómo ir hasta el Museo de la Memoria?
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