CAFE DEL TRENCITO LATINO


CAFE DEL TRENCITO LATINO
Cuando uno tiene ganas
de escuchar o narrar historias,
o simplemente sentarse y
conversar un poco, alcanza

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Diego Rivera, Pareja indígena

1 comentario:

  1. Supuse que si había una invitación el lugar de encuentro debía ser el café.
    Me siento en una mesa y seguro cae alguien.
    Como cuando se llega de visitas hay que traer algo. Traje algo para acompañar el cafecito, algo que habla de quienes habitan y pasean por estas salas. Es de “El libro de los abrazos” de Galeano. ¿Qué otro libro para una primer visita?

    EL MUNDO
    Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

    A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

    - El mundo es eso -reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

    Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende

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