Todos conspiramos. A Raúl Sendic

Mario Benedetti. A Raúl Sendic



«Donde está la lucha está Sendic»
Acto de conmemoración, abril 2014,
en La Teja, Montevideo.

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Todos conspiramos

a Raúl Sendic

Estarás como siempre en alguna frontera
jugándote en tu sueño lindo y desvencijado
recordando los charcos y el confort todo junto
tan desconfiado pero nunca incrédulo
nunca más que inocente nunca menos
esa estéril frontera con aduanas
y pelmas y galones y también esta otra
que separa pretérito y futuro
qué bueno que respires que conspires
dicen que madrugaste demasiado
que en plena siesta cívica gritaste
pero tal vez nuestra verdad sea otra
por ejemplo que todos dormimos hasta tarde
hasta golpe hasta crisis hasta hambre
hasta mugre hasta sed hasta vergüenza
por ejemplo que estás solo o con pocos
que estás contigo mismo y es bastante
porque contigo están los pocos muchos
que siempre fueron pueblo y no lo saben
qué bueno que respires que conspires
en esta noche de podrida calma
bajo esta luna de molicie y asco
quizá en el fondo todos conspiramos
sencillamente das la señal de fervor
la bandera decente con el asta de caña
pero en el fondo todos conspiramos
y no sólo los viejos que no tienen
con qué pintar murales de protesta
conspiran el cesante y el mendigo
y el deudor y los pobres adulones
cuyo incienso no rinde como hace cinco años
la verdad es que todos conspiramos
pero no sólo los que te imaginas
conspiran claro está que sin saberlo
los jerarcas los ciegos poderosos
los dueños de tu tierra y de sus uñas
conspiran qué relajo los peores
a tu favor que es el favor del tiempo
aunque crean que su ira es la única
o que han descubierto su filón y su pólvora
conspiran las pitucas los ministros
los generales bien encuadernados
los venales los flojos los inermes
los crápulas los nenes de mamá
y las mamás que adquieren su morfina
a una abusivo precio inflacionario
todos quiéranlo-o-no van conspirando
incluso el viento que te da en la nuca
y sopla en el sentido de la historia
para que esto se rompa se termine
de romper lo que está resquebrajado
todos conspiran para que al fin logres
y esto es lo bueno que quería decirte
dejar atrás la cándida frontera
y te instales por fin en tus visiones
nunca más que inocente nunca menos
en tu futuro-ahora en ese sueño
desvencijado y lindo como pocos.

Mario Benedetti

en: Mario Benedetti, Próximo Prójimo, 1964-1965.

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Evohé, poemas eróticos. Cristina Peri Rossi

Evohé, poemas eróticos. Cristina Peri Rossi



Obra de Jorge Errandonea,
de la serie Mujeres, enero 1965.
Témpera sobre papel. 80 x 91 cm.
Expo “Fuera de registro: Escuela Nacional de Bellas Artes, 1957 - 1972”,
Museo Blanes, Montevideo; enero 2020.

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Evohé, poemas eróticos
editorial Girón, 1971; colección La invención

Texto de la contratapa
"Evohé" era el grito de las bacantes griegas en las ceremonias y juegos amorosos. Con ese este sentido de amor físico, de invocación al deseo y a la belleza reingresa a la literatura, a través de una poesía que postula la similitud esencial entre el amor físico y el acto de crear artísticamente. La palabra --portadora de sonidos y de conceptos-- y la mujer --portadora de sentimientos y de imágenes-- se vuelven sinónimas y participan de un doble juego erótico: la ilusión, la búsqueda, la persecución, la fuga, la decepción, instancias todas ellas tanto del amor físico como de la creación literaria. Sin embargo no es una poesía intelectual, y no podía serlo por la índole misma del tema: es una poesía que centra toda la energía en la conquista de la sensualidad. Sensualidad a través del sonido y de las imágenes.

CRISTINA PERI ROSSI ha publicado cuatro libros de prosa: "Viviendo" (1963), "Los Museos Abandonados" (1er Premio Narrativa de Arca, 1968); "El libro de mis primos" (1er Premio Novela, Biblioteca de Marcha) e "Indicios pánicos" editorial Nuestra América 1970.

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«La poesía es indispensable,
pero me gustaría saber para qué»
Jean Cocteau

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Definiciones
PALINSESTO – Escrito debajo de una mujer.

Lucas VI, 44
Y dijo el profeta: “Por su sexo las conoceréis”.

Dedicatoria I
Le escribí muchos poemas
en realidad hasta sufrí un poco por ella.
El otro día la vi almorzando en un bar
y el hombre que la acompañaba
le lanzaba bolas de pan a la cara.
Cualquier día publico los poemas.

Dedicatoria II
La literatura nos separó: todo lo que supe de ti
lo aprendí en los libros
y a lo que faltaba,
yo le puse palabras.

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Evohé, poemas eróticos
Cristina Peri Rossi


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